domingo, 21 de septiembre de 2014

Uno, dos y tres. 

  Nacer, ser niños, adolescentes, jóvenes y adultos. 
  Primaria, secundaria y terciarios. 
  Título y casa. 
  Matrimonio e hijos. 
  Auto y perro. 
  ¿Siempre todo tiene que ser así? Es la ley de la vida dicen. En realidad, ¿existe una ley que nos ordene de tal forma la vida? ¿Por qué así y no de otro modo?
  ¿Por qué no soñar ser grandes cuando somos chicos? ¿Por qué no hacer cosas de chicos cuando somos grandes? 

  Todos los humanos somos libres de decidir nuestras actitudes, de decidir que queremos para el después. Si haces estudios terciarios sos un galán de telenovelas, si empezas y abandonas sos un fracasado.
  ¿Qué es fracasar? A caso fracasar ¿no sirve? ¿Quién dijo que si empezamos algo hay que terminarlo?       Abandonar, retroceder y tomar otro camino, ¿no es mejor que hacer algo que no deseamos?

  Retrocedemos y reflexionamos.
  Nos decidimos. Y sí, emprendemos un camino nuevo, más satisfactorio.
  Cada uno tiene su propia meta, y a cada uno le llega a distintas maneras.
  Solo hay que saber buscarla y esperar.
  La humanidad tiene una gran vocación por aferrarse a las situaciones del pasado, por el "puede ser mejor"; somos ciegos a lo que muestra nuestro destino, preferimos ir de cabeza gacha.
  Sin darnos cuenta que la felicidad llega de la mano de una deseada sonrisa, de un motivo para estar bien, somos dueños de elegir.



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